lunes, 20 de diciembre de 2010

La cámara doméstica más amortizada del mundo
Capítulo IX: 'La trilogía de los Veinticinco Minutos: Cuba' por Víctor Castilla

Fue un tumultuoso mes, en el que rodamos las tres partes de la trilogía de forma simultánea, con constantes viajes a los baños del carmen, y con el agravante de que no contaba con la comprensión de mis compañeros a la hora de llamar 'trilogía' a estos tres cortometrajes que, aparentemente, nada tienen que ver entre sí.

'Cuba'  era un retorno al drama violento, un 'ESCRÚPULO' un 'El Paraíso' un 'Las mujeres que le hicieron daño a los hombres' pero en miniatura, con una estética completamente diferente, que sin duda me atraía, sobre todo porque era muy inusual en mí. Tres historias enlazadas entre sí a través de un desgraciado e interesado encuentro. La supervivencia del más fuerte, como la necesidad de uno beneficia a otros, como la ley humana se superpone a la divina, como ya dije con 'Une seconde avant de mourir'. 




'Cuba' es un cortometraje que explora temas como la delincuencia,  provocada por la pobreza y por la frustración, o el abandono de la conciencia por la supervivencia.

Una pareja de homosexuales formada por un médico y su novio quiere adoptar, pero el país en el que viven aún no se lo permite, y tienen que recurrir a 'comprar' un niño a un par de traficantes cubanas, que a pesar de serlo, mantienen la disputa de dejar o no marchar a su hijo. A una le preocupa su bienestar, a otra, el dinero que van a obtener. También la intolerancia, el odio entre culturas, hace que la madre traficante del chico, dude en si dejar que su hijo crezca en occidente, con dos maricones que van a pervertir a su niño. Se plantea si quizás sea mejor que el niño pase el hambre cubana antes que el alimento extranjero.

Y este encuentro entre la frustración de una pareja que renuncia a seguir la ley y la ambición de una pareja que renuncia a seguir sus convicciones, se ve abordado por unas terceras en discordia que también actúan por necesidad, por instinto, dos sicarias que abordan el encuentro con objetivo de llevarse el dinero del intercambio. Dos asesinas que a pesar de su estatus y de sus apariencias (como me gusta cargarme las apariencias), también tiritan, sacando a la luz que son personas, y que tampoco disfrutan con lo que hacen.

Escrito desde el principio para que fuera protagonizado por mi gran amiga, la modelo Sahy Pedrero, quién realiza un trabajo excelente, acompañada de mi querida actriz fetiche Ana Marien Enríquez, siendo esta la tercera vez que trabaja conmigo. Para mí, elegí el papel de uno de los chicos homosexuales, y para acompañarme, fiché a un consumado actor de teatro musical, José Luis Gutiérrez. Y para las dos sicarias, volví a contar con María Medina, que no me decepcionó la última vez que trabajó para mí en 'Une seconde avant de mourir', donde hizo gala tanto de su talento y de su seridad a partes iguales. Y por último, mi segundo reencuentro con mi musa (después de su breve aparición en 'La Bailarina') solo Luna Mora Figueroa podría emocionarnos de esa manera con ese antellanto final que nos cuenta sin palabras la amarga moraleja, la conclusión de todo, la debilidad del ser humano, la mínima empatía que todos tenemos por muy asesinos que seamos, en definitiva, el tema por excelencia de mis cortometrajes.

La crítica no ha recibido muy bien este trabajo en cuyos títulos de crédito homenajeo a Quentin Tarantino, usando además el tema principal de su 'Jackie Brown'. Sin embargo, yo quedé completamente satisfecho con él, tiene una estética y un ritmo perturbador, una narración extraña que nos oculta más información de la que nos da, y sobre todo, un misterio y un final victoriano (de esos en los que siempre ganan los malos) que aparece de forma repentina y que tampoco resuelve todo lo que ocurre. Como curiosidad, decir que el guión original incluía una consersación entre mi personaje y el de Sahy Pedrero, que fue rodado, pero dicho fragmento de la grabación se perdió por un desgraciado accidente con un disco duro en mal estado.

Con esta trilogía, quería reflejar las tres líneas generales de mi cine, primero la dulce y cálida fantasía, pero para pasar al estridente y electrizante surrealismo, no podíamos pasar por alto el violento e impactante drama violento que siempre he cultivado, esta vez al ritmo de la salsa, las playas, y los acentos cubanos.

Enlace para ver el corto:

http://www.youtube.com/watch?v=ikj-5ppXw_Q

martes, 7 de diciembre de 2010

La cámara doméstica mas amortizada del mundo
Capítulo VIII: 'La trilogía de los Veinticinco Minutos: La Bailarina' por Víctor Castilla


Con el dificultoso rodaje de 'une seconde avant de mourir' aun reciente, continuo con la escritura de HARDCORE, Equinoccio, Leo, y La luz oscura. Además, en el mes de Julio, desempolvo dos viejos manuscritos, uno de ellos titulado 'Cuba' uno de esos guiones cortos escritos del tirón, y otro titulado 'Todo termina con la muerte' que reservé para continuarlo. En Julio inicio además la escritura de comedias existencialistas al estilo de 'une seconde...' un con toque más humano, es así como nacen  la inacabada '¿Por qué lloran los bebés?, la concluída 'Anabel' y un tímido acercamiento en forma de relato corto de lo que posteriormente (sobre Septiembre de 2010) terminaría siendo definitivamente el guión de 'Málaga'.  

Mi querida amiga, la también directora Irene C. Rodríguez, de volvereta films, me da a conocer el certamen de cortometrajes de los baños del carmen. En mi cabeza rondaba la idea de adaptar en forma de corto un relato breve que escribí en  mi infancia titulado 'La Bailarina' cuya adaptación elaboré con el objetivo de volver a romper drásticamente con mi filmografía anterior de tres formas: Siendo mi primer trabajo de duración inferior a 15 min., el primero en el que no aparezco yo mismo como actor, y el primero en el que solo hay cuatro frases de diálogo.





Así nació 'La Bailarina', y así nació mi idea de unir este trabajo con la recién desempolvada 'Cuba'  y otro proyecto que también estuvo en el aire de mis hojas mucho tiempo, 'ECLÉPTICO', creándose así 'La trilogía de los veinticinco minutos'. Con la que pretendía resumir lo que habían sido hasta ahora las tres corrientes de mis mediometrajes, la fantasía romántica con 'La Bailarina', el thriller con 'Cuba' y el surrealismo con 'ECLÉPTICO', el hecho de que los tres cortos contituyan uno solo fue una decisión que ni mis propios compañeros de nuestra recién creada 'Malagacción' compartieron.

Pero ya está bien de opinar sobre mis propios trabajos, os dejo un artículo escrito por María de la Plaza, conocedora de nuestro pasado, y que asistió al certamen al que se presentó 'La Bailarina', del que volvimos con las manos vacías.

 Crítica de María de la Plaza

Como cada año se ha celebrado el cada vez más popular Festival de cortometraje de los Baños del carmen, en ese pequeño enclave tan hechizante de mi ciudad natal, en el que tuve la suerte de presenciar diversos cortometrajes en una noche especialmente mágica. Y entre ellos estaba ‘La Bailarina’ de nuestro ya conocido Víctor Castilla, como al contrario que sucedió con anterioridad con ‘Bonjour’, su trabajo se vio deslucido debido por una competencia que contaba, en todo caso, con mejores medios técnicos de los que dispone Malagacción, la productora de este director amateur quién, pese a estos inconvenientes, logró presentar un trabajo que estuvo sin duda a la altura del festival y que no tenía nada que envidiar a sus competidores en cuanto a argumento ni en cuanto a interpretación. Y en este caso, la competencia fue más que dura, siendo bajo mi punto de vista ‘Chanquetor’ y ‘Salvemos el balneario’ rivales difíciles de superar, ambos con muchísima frescura y ese toque gamberro que personalmente aprecio mucho.

Es extraño como la magia del momento juega con nosotros a niveles insospechados, si en la ocasión anterior ‘Bonjour’ me eclipsó en su estreno y me decepcionó en su análisis minucioso, en esa ocasión todo ha sido al revés, como tanto le gusta a ese desquiciado realizador. En este caso, ha sido al volver a verlo casi un mes después cuando he descubierto como la técnica de este nuevo trabajo ha llegado a ser brillante, descubriendo ciertos matices que aquella noche veraniega pasé por alto, y que hoy se imponen de forma obvia, llegando a ser estos fundamentales para comprender la cinta.


Comencemos por el aspecto técnico, después de tantos cortos, vemos como dos de los grandes vicios del equipo de producción formado por JDamián García Jiménez y Pedro Moral principalmente, parecen haber quedado en el olvido y para la memoria colectiva, estamos hablando desde luego de los cambios bruscos de secuencia y de los ya entrañables planos a contraluz. Por lo que esta vez se merecen mi más sincera felicitación, a excepción de un fallo de sonido, el eco que se produce en la secuencia inicial del portal, por lo demás, planos, luces, sonido, son francamente buenos.

A nivel argumentativo, producción Castilla, nos sorprende abordando el tema de la imaginación y de la realidad de un modo insólito, distinto al que nos tiene acostumbrados, posiblemente debido a que en ese caso el corto dura unos breves 4 minutos, mientras que revisando su filmografía podemos ver como imperan los trabajos de veinte minutos, más cercanos al mediometraje tanto por su estructura como por su duración. La feroz crítica que hace al mundo actual queda perfectamente reflejada, bajo mi punto de vista, en el consejo que da la hermana mayor. ‘’Mantente en la realidad, no te dejes llevar por la fantasía’, pues si una niña con esas edad no puede disfrutar de la fantasía, ¿Cuánto es entonces el momento de la fantasía? Prosigamos, llegada a una explanada con luz melancólica fácilmente reconocible para cualquier malagueño, sí, estamos en el balneario, ese paso de los juegos infantiles a la fantasía solo podrían hacerse en lugares como este, con este encanto bucólico, reforzado en este caso con la banda sonora original, también a cargo de Víctor. Llegamos entonces al punto que para mi gusto más chirría, la elección del sueño de la niña, ¿cuál es?, ¿descubrir la cura del SIDA?, ¿ser astronauta?, ¿crear un imperio informática como el de Apple? No, la niña quiere ser bailarina, en ese caso totalmente acertado, pues, francamente, el sueño de ser princesas sigue siendo el más popular. La escena en si es mágica, pese a una deficiente coreografía que debería haber estado más cuidada, de hecho se merece un tirón de oreja por permitir que se pierda parte de esa magia con esos pasos de baile inconexos del mayordomo, sin embargo el encanto natural de la bailarina salva la escena con creces.

Proseguimos con el regreso a la realidad, que es simplemente fantástico, el cambio de escena es perfecto al igual que la caída con la que regresamos al mundo real, que está perfectamente representado por ese vagabundo tan soez, que me trae recuerdos de mi infancia en los que me cruzaba con uno de ellos y sentía esa congoja a lo desconocido. Finalmente, la carrera con la que concluye el cortometraje tengo la impresión de que se pretende realizar una alegoría bastante buena sobre como pretendemos huir de la realidad.

En cuanto a los interpretes, lo primero comentar que me sorprendió que el director no tuviera ningún papel en el corto por pequeño que fuera, asumiendo el peso de la dirección y el argumento que no es poco. Siendo ‘La Bailarina’ el primero corto dirigido por Víctor Castilla, en el que no aparece Víctor Castilla. Con ese trabajo recupera de forma breve a su antigua musa Luna Mora Figueroa, quizás un poco sobreactuada en la postura que tiene durante la breve conversación, teniendo también en cuenta la mala pasada que le juega el eco.

Patricia Mora Figueroa, bastante natural teniendo en cuenta que se trata de su primer papel. Su mejor momento durante el sueño, el peor, cuando comienza a soñar y bailar en el Balneario, muy sobreactuado a mi parecer. Finalmente Pedro Moral, actor fetiche del director, que como vagabundo merdellón no tiene precio, sin embargo como mayordomo le falla la expresión y algunos gestos de las manos que podrían a ver sido mas serios, como se espera de un mayordomo, su peinado juega en su contra debido el estereotipo de mayordomo clásico que todos tenemos.

Conclusión, ruptura total de entre todas las rupturas totales a las que este director malacitano nos tiene acostumbrado en cuanto argumento y duración, mientras que en los aspectos técnicos se observa la evolución constate que comienza a ser profesional. Personalmente soy partidaria de los medio metrajes con más dialogo pero en la variedad esta el gusto y en este caso el experimento le ha salido francamente bien.


Enlace para ver el corto: