Capítulo IX: 'La trilogía de los Veinticinco Minutos: Cuba' por Víctor Castilla
Fue un tumultuoso mes, en el que rodamos las tres partes de la trilogía de forma simultánea, con constantes viajes a los baños del carmen, y con el agravante de que no contaba con la comprensión de mis compañeros a la hora de llamar 'trilogía' a estos tres cortometrajes que, aparentemente, nada tienen que ver entre sí.
'Cuba' es un cortometraje que explora temas como la delincuencia, provocada por la pobreza y por la frustración, o el abandono de la conciencia por la supervivencia.
Una pareja de homosexuales formada por un médico y su novio quiere adoptar, pero el país en el que viven aún no se lo permite, y tienen que recurrir a 'comprar' un niño a un par de traficantes cubanas, que a pesar de serlo, mantienen la disputa de dejar o no marchar a su hijo. A una le preocupa su bienestar, a otra, el dinero que van a obtener. También la intolerancia, el odio entre culturas, hace que la madre traficante del chico, dude en si dejar que su hijo crezca en occidente, con dos maricones que van a pervertir a su niño. Se plantea si quizás sea mejor que el niño pase el hambre cubana antes que el alimento extranjero.
Y este encuentro entre la frustración de una pareja que renuncia a seguir la ley y la ambición de una pareja que renuncia a seguir sus convicciones, se ve abordado por unas terceras en discordia que también actúan por necesidad, por instinto, dos sicarias que abordan el encuentro con objetivo de llevarse el dinero del intercambio. Dos asesinas que a pesar de su estatus y de sus apariencias (como me gusta cargarme las apariencias), también tiritan, sacando a la luz que son personas, y que tampoco disfrutan con lo que hacen.
Escrito desde el principio para que fuera protagonizado por mi gran amiga, la modelo Sahy Pedrero, quién realiza un trabajo excelente, acompañada de mi querida actriz fetiche Ana Marien Enríquez, siendo esta la tercera vez que trabaja conmigo. Para mí, elegí el papel de uno de los chicos homosexuales, y para acompañarme, fiché a un consumado actor de teatro musical, José Luis Gutiérrez. Y para las dos sicarias, volví a contar con María Medina, que no me decepcionó la última vez que trabajó para mí en 'Une seconde avant de mourir', donde hizo gala tanto de su talento y de su seridad a partes iguales. Y por último, mi segundo reencuentro con mi musa (después de su breve aparición en 'La Bailarina') solo Luna Mora Figueroa podría emocionarnos de esa manera con ese antellanto final que nos cuenta sin palabras la amarga moraleja, la conclusión de todo, la debilidad del ser humano, la mínima empatía que todos tenemos por muy asesinos que seamos, en definitiva, el tema por excelencia de mis cortometrajes.
La crítica no ha recibido muy bien este trabajo en cuyos títulos de crédito homenajeo a Quentin Tarantino, usando además el tema principal de su 'Jackie Brown'. Sin embargo, yo quedé completamente satisfecho con él, tiene una estética y un ritmo perturbador, una narración extraña que nos oculta más información de la que nos da, y sobre todo, un misterio y un final victoriano (de esos en los que siempre ganan los malos) que aparece de forma repentina y que tampoco resuelve todo lo que ocurre. Como curiosidad, decir que el guión original incluía una consersación entre mi personaje y el de Sahy Pedrero, que fue rodado, pero dicho fragmento de la grabación se perdió por un desgraciado accidente con un disco duro en mal estado.
Con esta trilogía, quería reflejar las tres líneas generales de mi cine, primero la dulce y cálida fantasía, pero para pasar al estridente y electrizante surrealismo, no podíamos pasar por alto el violento e impactante drama violento que siempre he cultivado, esta vez al ritmo de la salsa, las playas, y los acentos cubanos.
Enlace para ver el corto:
http://www.youtube.com/watch?v=ikj-5ppXw_Q

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